Alex Dukal: El dueño del circo gráfico

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En verano Puerto Madryn se llena de turistas y locales que aprovechan la hora de la siesta para recostarse en la playa como lagartos sedentarios. Algunos valientes se meten al agua helada aunque el termómetro supere los 30º, otros disfrutan de los deportes acuáticos y muy pocos caminan por la ciudad que se mueve perezosa con ritmo de verano. Desde la ventana de un Havanna, el paisaje del mar tiene un poder hipnótico.Entre las mesas ocupadas, no es difícil reconocer a Alex que me espera sentado, con rulos y bermudas. Alex Dukal es un ilustrador NYC, como se denomina a los Nacidos y Criados, en este caso, en Puerto Madryn. Así se diferencian de los paracaidistas que se instalan para probar suerte, aunque a él no le interesan mucho esas separaciones.

Cuenta que tal vez haya heredado la vocación de su abuelo materno que dicen, dibujaba bien. Sin embargo no hay registros, él nunca llegó a conocerlo. A su madre también le gustaba el arte pero se dedicó a la docencia. Lo cierto es que en la primaria, Alex ya era uno de los elegidos para dejar recuerdos gráficos de cada acto escolar, del cruce de los Andes y del caballo blanco de San Martín “dibujos horribles” según su mirada adulta. Todavía guardan ese libro en la escuela Manuel Belgrano.

Durante la década del 80’ tuvo un cambio de entorno obligado. Por el trabajo de su padre dejó la tranquilidad de Puerto Madryn para instalarse con su familia en Buenos Aires. “Fue un mazazo en la cabeza porque estaba demasiado arraigado. Estuve dos o tres años muy perdido, el cambio de primaria a secundaria, de vivir en un pueblo a la ciudad, tener que hacer amistades de nuevo, no sabía para donde ir”.

Entonces su madre le presentó a una compañera docente de Plástica, Hilda Díaz Vieyra que a los 16, lo invitó a su taller particular y eso terminó de reafirmar el camino. En un año se había contactado con gente del ambiente, hizo su primera exposición colectiva y tomó la decisión de arrancar con Bellas Artes. Pero no fue fácil concretarlo al repetir un año de secundaria y más tarde ser echado del colegio Mariano Moreno por tirar de la cuerda hasta el límite de las amonestaciones.

Con el ciclo básico empezado, toda la familia volvió a mudarse, esta vez a Necochea. La etapa introspectiva en la ciudad del viento sirvió para aplicar lo aprendido, hacer otro taller y encerrarse a dibujar. En el 84 compraba las primeras revistas Fierro y copiaba las técnicas de los dibujantes que a le gustaban, Moebius, Hervi Vidal. Pero no aguantó mucho el pueblo fantasma en invierno y volvió a Buenos Aires para retomar Bellas Artes.

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-¿Cómo fue el segundo intento?

-Alquilé un departamento con un amigo y estuvo buenísimo porque caí en Bellas Artes un año después y muchos de los amigos que tengo hoy los conocí ahí. Era un momento de Buenos Aires en que había mucha ebullición, movimiento under, el regreso de la democracia, todas las cosas del Parakultural, Medio Mundo Varieté, las bandas de rock, mucha movida, fanzines, gente haciendo cosas y tuve la suerte de encontrarme con pibes mas chicos que yo con conocimientos de cine, arte, música, muy inquietos, esos fueron años intensos.

-Y comenzaste a publicar.

-En Fierro, eso fue importante. En el 86’ yo era fanático de la revista y les llevé los dibujos, los vio Juan Lima que era el director de arte y me dijo “tratá de alejarte un poco de las cosas que te gustan y volvé, pero metele pata”. Me dediqué a otra búsqueda y ahí me dijeron que me iban a publicar un par de historietas e ilustraciones. Fue el primer laburo profesional, yo había publicado cosas gratis antes. El hecho de publicar con gente que yo admiraba o que estuviera en la redacción y apareciera Breccia, o Solano López era un orgullo. Pero no aproveché esa situación, porque era adolescente, no tenía la visión de que el laburo es laburo, dependía de la inspiración y si el tema me generaba algo, sino colgaba porque yo soy demasiado autocrítico y llegaba la fecha de cierre y no tenía nada terminado.

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Regreso al mar

 

Harto de la escuela y de Buenos Aires, volvió a Madryn después de 10 años. Más grande y con padres separados, había trabajado en una imprenta, en un bar de la plaza Dorrego en San Telmo, “hacía changuitas”.

En Madryn con la casa de su abuela sola se dedicó a pintar e hizo la primera muestra de pinturas y dibujos, oleos y acrílicos con temática de historietas en grande.

La década del 90’ fue productiva, hacía cartelería, abrió un taller de ilustración, otro de cómics, y tuvo muchos alumnos con los que sacó revistas. Se divirtió con la radio, tuvo programas de rock, participó de movidas que hacían en la ciudad y expuso una vez por año en el Hotel Península.

-Una vez hice una con un amigo, ready mades, típicos objetos dadaístas trasplantados de época y de situación. Yo tenía varias pinturas colgadas y él había puesto en unos pedestales botellitas de soda y de detergente, con unos títulos. Los promocionábamos muy bien entonces siempre había mucha gente. En la inauguración justo cayó un contingente al hotel y en el lobby la muestra llegaba hasta la zona de los sillones. La gente del hotel llevó las valijas de los turistas al fondo del hotel y los que estaban en la muestra empezaron a dar vueltas alrededor de las valijas y decían “que interesante, la verdad es que las otras obras no tienen mucho laburo pero acá hay otra cosa”.

-¡Todo es arte!

-Claro, eso fue la comprobación de que lo que estaba haciendo mi amigo con los ready mades tenía algún sentido. El mensaje es que todo es cuestión de la cabeza, basta que la gente se convenza de que algo tiene la categoría de arte para que lo sea. Deben estar hablando todavía de aquellas obras que vieron de jóvenes.

 Unos amigos  que habían abierto un bar me pidieron que pintara una pared. Vino Diego Bianchi de vacaciones a Madryn, la vio y le gustó, me mandaron una carta, y nos contactamos por teléfono, parece que hubiera sido hace tres siglos. Así publiqué en el primer número de Lápiz Japonés, ese en el que se ligaron un juicio de Quaker, porque estaba la carita del tipo sonriente y cuando la abrías, abajo había una mina que estaba en una situación…

-Fue una buena publicidad para la revista.

-Sí, igual fue complicado, ellos se declararon insolventes.

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Experiencia europea

 

En el 98’ viajó a Inglaterra para seguir a un amor que no resultó pero que le abrió una ventana al viejo continente que no estaba en sus planes. Vendió casi todo lo que tenía y en lugar de los 15 días programados, se instaló en el norte de Gales y se quedó seis meses.

Ahí aprendió a hablar inglés de verdad. Al principio sentía que había llegado a Marte pero después se tornó una costumbre despertarse con la BBC  y comer en Fish and Chips, en donde dos viejas le servían lo de siempre. Al volver en el avión, ya soñaba en inglés.

En Bangor, vivía en una especie de residencia universitaria al que llegaba gente de Japón, Grecia, Estados Unidos y Arabia. Iba a una escuela de idiomas católica y dibujaba todo el tiempo.  Fue una profesora galesa que enseñaba inglés la que le ofreció conectarlo con gente conocida para hacer una muestra en una galería.

Influenciado por la revista “Computer Arts” propuso armar una muestra de arte digital, y ya desde Madryn mandó las imágenes que fueron aceptadas para el siguiente año. A principios de los 2000, antes de que todo estallara, continuó con la tarjetería para boliches, los talleres y con un amigo armó una empresa de diseño web.

-La muestra fue buenísima. Yo estaba acostumbrado a armar todo y acá tenía un asistente que me ayudaba con los cuadros, a elegir el color de los vidrios… Me sentí cuidado, además había buscado sponsors para hacerlo bien. Todo el país de Gales tiene una cadena de galerías interconectadas, muy bien organizadas. Yo armé una lista de invitados y el día de la inauguración se llenó de gente. En el transcurso me fui a Grandstand, cerca de Liverpool a dar un workshop de Ilustración Digital.

-¿No tuviste ganas de quedarte a vivir en Gales?

-No, eso me pasó en otro lugar. Estuve una semana en el medio de la campiña en la casa de una docente de la Universidad, que era profesora de Plástica. Antes de que termine la muestra, fui a visitar a mi primo con el que me crié, el que toca bien la guitarra, y me dijo que me fuera a Madrid, después fui a visitar a una amiga que vivía en Barcelona. Cuando estaba entrando en micro a la ciudad me enamoré del lugar. Conocí un montón de gente, cayeron amigos, íbamos a todos lados juntos, uno alquiló una casa. Me hizo feliz haber hecho la muestra y que saliera bien, era algo que no estaba en ningún plan.

En Madrid había buscado laburo, me había encontrado con Elenio Pico, que vivía en España y que fue responsable junto con Diego Bianchi de la revista Lápiz Japonés, y en los 90’ estuvo a cargo de la sala del Centro Cultural Recoleta. En Barcelona estaba muy relajado, tentando a la suerte sin demasiada intensidad. En algún momento me quise quedar a vivir pero no estaba tan convencido, entonces me engañé, pensé en ir a Madryn y organizar todo con energía puesta en volver.

Eso fue en 2001, llegué sin laburo, después me fue bien con el tema del diseño web y con mi sitio empecé a hacer contacto con gente de afuera. Al principio no había tantos, no estaban acostumbrados a tener presencia y uno podía  hablar con dibujantes que uno admiraba y que respondían.

En 2004 le llegó un pedido de originales para una revista de Singapur y como no los tenía en alta calidad le llegó el momento de replantearse que era lo que quería hacer porque había dejado de lado la ilustración. Decidió comenzar a producir originales y relanzar su sitio, comenzó a laburar con libros y se dedicó sólo a ilustrar.

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Jesús is here

Mientras el café de Alex se enfría hasta mutar en una versión triste de un frappuccino, nos llama la atención una extraña manifestación en la costa. No serán más de diez personas que portan carteles con escrituras tales como “Despreocúpate, “Sé feliz ahora”, “Te queremos”, “Qué tengas un hermoso día”. Un pibe de unos trece años muestra una pancarta que reza “Jesús is here!”. Tal vez no estemos apreciando el milagro. Ellos sonríen y parecen felices.

-¿Crees en algo de todo ésto?

-Tuve educación católica, apostólica, romana. El primer colegio de Buenos Aires, era de curas y eso terminó con todo rastro de bondad para con ellos. La religión no va conmigo.

-¿Cómo trabajás? ¿Qué programas usas además del photoshop?

Trabajo en papel, pero los originales terminan siendo los digitales, me gusta mucho. En 2006 me metí en foros de ilustradores de Argentina, aún al día de hoy hay mucha gente que tiene prejuicios con que todo sea digital.

Yo produzco cosas, estoy armando packs de cosas para ilustradores, para photoshop. Además trabajo con un programa japonés que se llama AZ Drawing, que capta la sensibilidad del trazo. El programa lo hizo una japonesa que lo colgó en la web para que la gente lo use. Me contacté con ella cuando tenía la versión 1, y crackée el programa, lo traduje todo al español y le agregué cosas como pinceles buenos y material, armé un blog y lo empecé a ofrecer. Ella ahora usa mi traducción en su página, está bueno, hay gente que lo usa porque lo promocioné.

Estos últimos años di varios talleres para ilustradores, el mismo lo di en San Juan y Buenos  Aires.

-¿Se puede trabajar desde Puerto Madryn y estar en contacto con la gente del ambiente?

-Mi mujer, Natalia, es ilustradora y porteña y es un tema el hecho de no estar en contacto real con ellos, yo siento la lejanía con las cosas que suceden. Voy cuando me invitan a eventos pero ya no tengo familia en Buenos Aires. Yo laburo también para afuera, ahora terminé una novela para Kapeluz, mando el laburo y capaz no conozco al editor en persona, me envían los libros por correo. Desde que tomé la decisión de laburar como ilustrador, siempre estoy haciendo algo.

-También tenés un sitio de remeras. ¿Cómo funciona eso?

-Mucha gente me escribía para tener remeras con mis dibujos, siempre que imprimo cosas lo hago en Buenos Aires porque acá es más difícil. Una tienda yanqui se contactó conmigo para producir las remeras, lo hice más que nada para ofrecerle a la gente cosas mías. Un amigo desde República Dominicana probó y funcionó, yo también, ningún problema. Yo compré 4 remeras y postales, a buen precio, ahora el tema del comercio online es más complicado.

remeras

Además tengo una tienda para vender cosas mías, la mayoría son para dibujar y el 90% son gratuitas, voy a poner con un sistema que me permita tener un control de las descargas porque sé que por medio de otros sitios, hay miles.

-¿Y ahora qué proyectos tenés? ¿Te dedicás solo a la ilustración o pensás publicar historietas?

-Hace siete años que hago sólo ilustración y faltan los libros propios. Yo tengo varios acumulados míos que no termino, son proyectos a los que les gana el tema de la necesidad.

Hasta ahora ilustré para otra gente. Me gusta dibujar y hacer historietas, mis ilustraciones son bastante narrativas. Cuando descubrí como género el tema de los libros ilustrados para niños, en donde se condensan la narrativa y la ilustración, me cerró.

-Noto en los dibujantes que conozco una afición fuerte por la música: tocan un instrumento, cantan o son muy apasionados cuando la escuchan.

-La música siempre fue algo muy fuerte en mi vida. De adolescente me agarró una furia rockera terrible, que no se si terminó de pasar, escuchaba heavy metal a principios de los 80’. Estudié guitarra, no tenía un mango, me compré una y la tuve que vender. A la vez empecé a estudiar en Bellas Artes. Por una cuestión de que estaba metido en la escuela y mis amigos, seguí con el dibujo. Después a mitad de los 90’ con laburo y con guita, comprobé que no me podría haber dedicado a la música. Me compré guitarra, amplificadores, pedales, manuales y me la pasaba tocando pero tuve la lucidez de decir en algún momento, “esto no es lo mío, no voy a vivir de esto, no soy buen músico y no voy a ser buen músico jamás”. Decidí que iba a tocar la guitarra como hobby y quedaron las cosas en su lugar. Me dediqué a los lápices y la tinta.

Cuando decidí que la música era hobby me sentí mucho más tranquilo y más libre de que no tenía que demostrar nada. De decir a mis amigos, bueno te invito a tocar y tener que tocar bien. A principios de los 90’ con unos amigos armamos un grupo de música experimental. Nosotros decíamos que éramos los precursores de la música paleolítica porque tocábamos como cavernícolas. Participamos de una bienal que se hizo acá de arte joven que lo trajeron a León Gieco de jurado y Claudio Kleiman que es uno de los mejores periodistas de rock que hay acá, subimos a tocar con el gimnasio municipal lleno, dos canciones, y el único que sabía tocar un instrumento era yo, y estuvo buenísimo. León Gieco hizo una crítica y decía que si bien habíamos tenido algunos problemas técnicos con el sonido, se notaba que teníamos una propuesta interesante y le parecía una buena banda de música experimental. Fue genial eso. Nos envalentonó, después grabamos un videoclip, hicimos una presentación con un happening. La banda se llamaba Le Machaqué, que se debe pronunciar en francés. Después vinieron Los Piojos justo cuando estaban por explotar, tocamos con ellos. Como yo era el encargado de la cartelería, hice dos afiches, uno en donde ellos eran los artistas invitados. Tocamos con el sonido de los Piojos, con el lugar que estallaba de gente. Fuimos a la prueba de sonido y no podíamos ensayar porque no sabíamos tocar. Fue genial, después de que terminamos de tocar, la gente venía y nos decía, que bueno, que cosa diferente. Esa fue la carrera de Le Machaqué, eso fue a mitad de los 90’.

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-¿Podrías dar un consejo a la gente que está empezando?

-Es difícil dar un consejo original. Si fuera a un alumno, que sea sincero como me sucedió a mí con la guitarra. Dedicarse a cualquier profesión con el arte es complicado, hay que estudiar mucho al principio, cuando uno es joven. Aprovecharlo. Por momentos puede parecer en vano, pero todo lo que se trabaja cuando uno es una esponja, después se nota y se agradece cuando esa profesión se transforma en la vida de cada día, todo lo que hiciste antes va adquiriendo sentido.

¡Muchas gracias Alex!

Se puede visitar sus sitios:

Web: http://www.circografico.com.ar

Blog: http://alexdukal.blogspot.com

Store:  http://www.zazzle.com/alexdukal

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4 thoughts on “Alex Dukal: El dueño del circo gráfico

  1. Me encantó la entrevista y la posibilidad de conocer a alguien con tanto vivido, volcándose a experiencias que enriquecen. Quienes se arriesgan a transitar tantos caminos, inevitablemente son faros para otros. Gracias!

    • Alex fue un gran entrevistado y tuvo cosas muy interesantes para contar. Es increíble la cantidad de gente talentosa que uno puede encontrar si busca un poco. Besos y gracias!

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